Hipo nocturno en adultos: la verdad al descubierto

Los alimentos picantes o grasos pueden provocar hipo.

Los cambios hormonales, como los que se experimentan durante el embarazo, pueden causar hipo

Los patrones de respiración relacionados con la ansiedad o el estrés pueden provocar hipo.

Los ronquidos o los trastornos del sueño pueden contribuir al hipo nocturno.

Ciertos alimentos, como los cítricos o las bebidas carbonatadas, pueden desencadenar hipo.

Comer en exceso o comer demasiado rápido puede provocar hipo.

El hipo puede ser un efecto secundario de ciertos medicamentos, como los esteroides o la quimioterapia.

Las afecciones respiratorias subyacentes, como el asma o la EPOC, pueden contribuir al hipo.

Las afecciones neurológicas, como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple, pueden causar hipo.

El hipo puede ser un síntoma de una hernia de hiato.