Mitos comunes sobre el temblor: datos psicológicos que necesitas saber
Un temblor que empeora con el movimiento o la actividad tiene mayor probabilidad de ser neurológico.
Un temblor que se presenta en reposo y empeora con el movimiento tiene mayor probabilidad de ser neurológico.
Un temblor que solo se presenta con el movimiento tiene mayor probabilidad de ser psicológico.
Un temblor acompañado de otros síntomas neurológicos, como dificultad para hablar o tragar, tiene mayor probabilidad de ser neurológico.
Un temblor acompañado de otros síntomas psicológicos, como ansiedad o depresión, tiene mayor probabilidad de ser psicológico.
Un examen neurológico completo, que incluya pruebas como un electromiograma (EMG) o un estudio de conducción nerviosa (ECN), puede ser necesario para determinar la causa del temblor.
Pueden ser necesarias pruebas de imagen, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada, para descartar afecciones médicas subyacentes que podrían estar causando el temblor.
Una evaluación psicológica, que incluye pruebas como un examen del estado mental o cuestionarios psicológicos, puede ser necesaria para determinar la causa de un temblor.
Un temblor causado por un medicamento o una sustancia puede tener más probabilidades de revertirse con tratamiento.
Un temblor causado por una afección médica subyacente puede requerir tratamiento para resolverlo.